miércoles, 13 de julio de 2016

136. Elecciones 26J y prediciones electorales. ¿Error de la predicción o incertidumbre del suceso?

No dejo de preguntarme: si yo usé datos de Google Trends para hacer las previsiones electorales y no encuestas, ¿por qué fallé de modo tan parecido a las encuestas?  

Encuestas publicadas durante la campaña electoral (Electomanía)

Encuestas publicadas el día anterior y el mismo día de las elecciones (Electomanía)
Última previsión electoral que hice el 26/6, el mismo día de las elecciones. 

Mi previsión se basaba em la correlación entre búsquedas en Google con pasados resultados electorales pero también con las encuestas del CIS, de modo que , en cierto modo,  lo que yo calculaba era tanto los resultados de las elecciones como las previsiones de las encuestas CIS, pero lo cierto es que:

1.- NADIE daba al PP más de un 30%, y
2.- la mayoría daban a UP cerca del 25 % 

Media de encuestas desde enero de 2015 calculada por K. Llaneras


¿Y entonces?

Bien, la mayoría de los opinadores coincide en achacar lo ocurrido a tres tipos de causas.  

1.- Un sutil cambio sociopolítico del 20D al 26J no detectado. Tanto si usamos datos de Google como encuestas, con independencia de los métodos, usamos las correlaciones del pasado (la experiencia) para prever el futuro, pero en cierto modo estas fueron unas elecciones inéditas, a segunda vuelta, cosa que nunca se había dado y, por tanto, tanto los supuestos previos que traducían interés, simpatía o afinidad con voto no funcionaron. Lo que no se explica, no obstante, es porqué falló también (y tanto) el megasondeo a pie de urna de Sigma Dos (132.000 entrevistas, nada menos), pues aquí ya no estamos en la indeterminación de traducir un interés o intención (de votar) en una acción, sino en una simple encuesta sobre lo hecho. ¿Es que los votantes no solo cambiaron su opinión respecto del 20D sino que se volvieron más mentirosos? 

2.- El efecto manada, o efecto cascada, según el nombre que cada cual le quiera poner. En un juicio más severo no sería más que un chusco corta y pega, pero en un juicio más benévolo sería como el dicho de Newton: levantarse sobre los hombros de gigantes; el habitual proceso acumulativo con el que se capitaliza conocimiento. Yo mismo me basé en los datos de CIS, y es posible que todos en España sigan un poco al gran encuestador gubernativo. Sin embargo, tampoco explica todo lo ocurrido, pues por ejemplo, mi previsión para Cs se alejó tanto de los resultados como de las encuestas (salvo, de nuevo, del macrosondeo de 132.000 entrevistas a pie de urna de Sigma Dos, la famosa israelita para TVE, que daba a Cs apenas un 11%). 

3.- El error intrínseco de las encuestas. Lo que es algo así como decir que no siempre se acierta, o que las encuestas son probabilísticas, no determinísticas. Sin embargo, creo que aquí se confunde el error de la encuesta con la incertidumbre del suceso electoral para sumar un todo que no es. Por ejemplo, en la gráfica de medias de encuestas  que puse arriba, el valor medio es suavizado. La razón no solo es simular más certidumbre en el resultado como parecen decir aquí, sino lograr una mejor lectura de la tendencia general. 

Aquí lo vemos en la última de las gráficas de votos a partir de búsquedas en Google que fui publicando cada tres o cuatro semanas desde el 20D. Están suavizadas a 24 horas. 


Hora a hora, que es el paso con el que Google Trends da datos semanales, el aspecto de la gráfica de arriba es: 


Y no solo esto. Al dar los pronósticos, como el del 26J, no usé medias diarias sino medias semanales de medias diarias. La razón es bien sencilla: son los datos de mayor confianza. Pero esas fluctuaciones que se ven no son errores del medida, son debidas a la incertidumbre del suceso, que en este caso es el hecho de buscar pp o psoe o podemos en Google. Hay un claro ciclo diario de búsquedas comos e ve en la gráfica de abajo, y es posible que haya ciclos semanales, mensuales o estacionales... 



Hace años era recurrente en cada proceso electoral en Galicia discutir lo que influiría el hecho de que lloviese o no lloviese el día de elecciones.No tengo ninguna duda de que si las votaciones fueran en horario nocturno, los resultados cambiarían. También cambarían si fuese un día laboral, un sábado o un lunes, o en medio de un largo puente, en verano o en invierno.   

Yo contaba con un error del 8 % en mi previsión. Me separé de los resultados un 12 % pero no tengo claro que ese 4 % (al menos) sea un error estadístico del modelo o sea parte de la incertidumbre asiociada al suceso de votar. El 26J ocurrió una anomalía, pero tratar lo ocurrido como un error de las encuestas puede ser un error de juicio más general. Votar, elegir, decidir, es un suceso no determinista, con una incertidumbre asociada, irreductible a la encuesta, a toda monitorización. Quizá por eso, mientras que la técnica logra reducir los errores de todos los sistemas mecánicos, las encuestas siguen fallando con sorprendente regularidad. Quizá también habría que prestar menos atención a las causas de error de las encuestas y un poco más a las causas de la incertidumbre en los sucesos electorales. 

135. Discurso global y Clima global, I. Temperaturas y Ngram

La cuestión es sencilla. La razón hot/cold en los registros Ngram (English) correlaciona de forma apreciable (R2 de 0,51) con las series de temperaturas globales de la U. de Berkeley para el periodo 1800 a 2008. R2 mejora hasta 0,59 cuando se utilizan las temperaturas medias a cinco años.


Sigo en twitter a un estadístico que ha escrito un libro de absurdas y sorprendentes correlaciones temporales, por supuesto, tan significantes como espurias, es decir, aparentes, superficiales, todas ellas in-significativas para la ciencia. Las series de @TylerVigen no suelen muy largas, generalmente de una o dos decenas de años, aunque en ocasiones saca series de cuarenta o cincuenta años, pero siempre plantean relaciones absurdas, descabelladas, como lanzamientos de satélites no militares con doctorados en sociología o la edición de libros de ficción con el número de perritos calientes consumidos per cápita en los EEUU. Son relaciones tan disparatadas que parecen chistes, aunque son reales y presentan excelentes coeficientes de correlación, son estadísticamente robustas.  

Lo que Tyler Vigen hace es apelar a nuestro sentido común, es decir, a nuestro conocimiento apriorístico, para despertar nuestro sentido crítico. Es en muchos sentidos un juego paradójico. Tyler es un estadístico que juega con los datos para recordarnos que la estadística -en realidad, las matemáticas en su conjunto- es una herramienta de análisis, nunca de juicio. El caso es que no hay nada mal hecho o falso en las correlaciones de Tyler, solo lo son las conclusiones que institivamente construimos con las variables. Al ver dos variables juntas en la gráfica y unidas por su común sube y baja temporal, las asociamos y hacemos de ellas una misma cosa, o las relacionamos a una otra cosa-causa. Lo que Tyler hace es ligar dos variables tan extrañas entre sí que su unión despierta en nosotros suficiente sorpresa como para frenar todo automatismo mental e invitarnos a la reflexión. En efecto, estamos ante un truco, pero no es la estadística lo que nos engaña, sino nuestro pensar discursivo. 

Mediante el discurso entendemos que los que se aparecen físicamente próximos, en un mismo tiempo y lugar, como el frio y el color blanco en la nieve, o aquello que muestra un mismo o contrario vaivén, que va seguido, como el Sol y la Luna, deben de estar unidos. De esta forma tendemos a hacer los juicios comunes y a establecer las relaciones mundanas, basadas en las meras coincidencias biográficas o incluso postumas, como la de Shakespeare con Cervantes, emparejados para siempre por el azar histórico de su muerte en 1616 y su común destino de genios literarios del inglés y el español, aunque jamás se conocieran ni supiesen el uno del otro, . 

La lógica discursiva, regida por razones de proximidad y coincidencia (en su más estricto sentido) no es una buena intérprete de la estadística al uso, pero tampoco al revés. Las reglas del lenguaje -que las hay- son normas del común, del hábito, de la costumbre, están construidas por una concatenación de repeticiones significativas y significantes, pero no son reglas estrictas, pues dependen del contexto. Y peor aún, en el discurso, la anomalía y la excepción pueden ser tan significativas y válidas como la regla más general. La razón de esta aparente sinrazón es que el lenguaje con el que nos apropiamos del mundo entero definiéndolo, caracterizándolo, está construido sobre el error, el error de extrapolar lo dicho con lo hecho, el nombrar con el ser, el significante con el significado. Es el error acumulado y normalizando por la costumbre el que engendra las nuevas reglas de un discurso que no es más que un devenir, una permanente reasignación de significados y significantes, una constante resiginificación. Desde la primera palabra hasta el discurso más elaborado, el lenguaje está preñado de relaciones espurias, confusiones, equívocos, extrapolaciones injustificadas, asunciones injustificables, interpolaciones gratuitas, excepciones, de falta de rigor. 

Y sin embargo, la estadística no nos libra del juicio del discurso. ¿Cómo reconocemos que las correlaciones de Tyler son espurias? Pues en la pobre credibilidad de la retórica que construimos a partir de la correlación.

En las propuestas de Tyler, ni siquiera el recurso simple del Deus ex machina de nuestro tiempo, que es la causación económica, funciona. Por ejemplo, pudieramos discurrir que la economía produjese doctorandos y satélites porque crece, o porque se terciariza, o porque demanda conocimiento especializado (sea el que sea) o justificarlo con cualquier otro entimema economicista al uso, pero incluso estos relatos estadístico-económicos resultan endebles, banales, forzados. Y aún sería peor si quisiérmos armar una explicación mediante una serie de concatenaciones causales que, a cortos pasos, nos llevara (por ejemplo) de la sociología como ciencia a la técnica sociológica y de ahí a la tecnología espacial, o por cualquier otro camino. Entonces la retórica sonaría rocambolesca, atrabilaria, aún más increíble. 

Para expresar una verdadera matemática del lenguaje necesitaría una estadística basada en la anomalía y no construida contra el error, una estadística que no localice la verdad en el valor medio sino en toda la distribución y que no condicione la significación al mero tamaño sino al valor relativo, una estadística que considere la relevancia expresiva y significativa del accidente sobre la norma, que admita lo singular como paradigma y ejemplo para el común, lo sobresaliente que hay en el dato único.  

Tras esto ando. 

sábado, 18 de junio de 2016

134. Color y política. El capital político.

La retórica es la ciencia del discurso. Eso se dice. Hay quien considerará que es una exageración, que no ahí hay ciencia posible y que, como mucho, la retórica será un arte. Sin entrar en discusiones escolásticas sobre ciencia y arte, creo que la mayoría aceptamos que la retórica es, al menos, una técnica y como tal puede ser enseñada y aprendida. Pero lo que es más interesante, como técnica, la retórica es mesurable, tasable, es decir, sujeto económico. Mi intención es desentrañar en el registro microeconómico del uso color aquello que aquello que le es propio y característico, su discurso, su biografía política, de lo que funciona de modo común a todos y que constituye el macro, la técnica, la estructura, la retórica política del color.  

En inglés británico y americano el uso del color siguió pautas muy similares desde el siglo XVIII hasta la década de los sesenta del siglo XX. Esa década y la siguiente, Ngram registra el mayor terremoto en el uso de los colores en tres siglos, un terremoto que incluso sacudió la muy estable estartigrafía cromática en inglés americano. No me resulta difícil dar con la causa: el fin de la política de segregación, tal como demuestra el significativo aumento hacia 1970 de expresiones como black people, black man, black comunity, black children, etc.


Y tampoco me cabe duda de que la división racial es hoy la variable principal de la política en los EE.UU. Quizá lo haya sido siempre. 


En el siglo XVIII las frecuencias en el uso de colores en muestran grandes oscilaciones anuales que se reducen de forma exponencial con el tiempo, probablemente por artefacto estadístico de la mayor cantidad de registros de Ngram y nuevos colores como el yellow o el blue se incorporan a la paleta. Este proceso general, en mayor o menor grado, es común en las seis lenguas.

Sin embargo, de forma episódica y particular en los EE.UU. algunos incrementos en la variabilidad parecen asociados a eventos como la Guerra de Secesión de los EEUU o la SGM,que se destacan también como picos de uso de color (1861 y 1944). Esta asociación entre guerras y picos de uso de colores no aparece por ejemplo en el inglés británico, donde quitando el periodo de guerras napoleónicas todo parece ser más paulatino, incluido el aumento de uso del negro a partir de la década de los sesenta del siglo XX, que también sucede, aunque en el caso british este incremento relativo del negro no supone un incremento en el uso de colores en general. Si la parsimonia de los cambios cromáticos en el registro Ngram del inglés británico tiene alguna lectura política, este debe ser la de la estabilidad a toda prueba. Ni las grandes guerras del siglo XX han podido trastocar lo más mínimo el common sense birtánico.

La evolución del uso de los colores en francés sigue una pauta similar a la de UK, solo que la "meseta"  de máximos (coincidente más o menos con la III República Francesa) es más baja y la variabilidad general mayor. Hasta 1830 se constata picos en la década previa a la Revolución (máximo en 1785), tras la revolución con el Consulado (1799-1804) y el Primer Imperio (1804-1815) y de nuevo en 1829 hasta 1834, está vez con el telón de fondo de la Revolución de 1830 y el inicio de reinado de Luis Felipe I. Tras este último pico, el registro cromático de Ngran en francés se serena y ya solo se destaca el bache de la PGM dentro de la meseta de color de la III República, cuando Paris era la ciudad de la Luz y de los pintores. 

El registro Ngran en italiano evidencia un aumento gradual en el uso del  color a lo largo del siglo XVIII y XIX cortado de forma abrupta por las guerras de Unificación de Italia, desde los disturbios de 1846 hasta la anexión definitiva de Roma en 1870. Lo que sigue es un incremento en el uso de los colores hasta más o menos 1930, cuando se alcanza un máximo (no una meseta) coincidiendo con el apogeo del fascismo italiano.A partir de ahí se inicia un descenso (y una mayor dispersión de valores en estos años de guerra) hasta tocar fondo en los llamados años de plomo, en la década de los setenta. La sacudida fue tal que generó un pequeño terremoto en la configuración relativa de colores (la estratigrafia cromática en la gráfica segunda). A partir los años ochenta, sin embargo, el uso de colores volvió a subir, hasta el fin del registto, en 2004.

El registro Ngram en español del uso del color reproduce los mismos máximos del ciclo revolucionario francés de las décadas de 1780 y 1800, marcando este último un máximo absoluto de 1700 a 2004, al igual que en francés. Tras 1808, el uso del color en español parace desacoplarse del francés y se mantiene estable hasta el año 1846, que cae de forma abrupta. Este es el año primero del reinado efectivo de Isabel II, el año en que México perdió todo su territorio al norte de Río Grande y la Alta California a costa de los EEUU, y el año de la derrota de Argentina en Vuelta de Obligado frente a la flota franco-británica. En este bache que más o menos dura hasta final de siglo destaca un mínimo de 1870, año que se proclama la I República española. Los niveles de uso de color de 1845 no se recuperan hasta 1917, y continuan creciendo hasta la SGM, eso sí, con un mínimo local indentado en el ascenso señalando los años de la II República española. A partir de la SGM, el curso general es similar al italiano, con el mínimo en la década de 1980.
El discurso cromático en ruso y alemán difiere sustancialmente del resto de lenguas europeas, lo que en parte es debido a sus particularidades gramáticas, pero también, creo, a su particular historia política. El alemán vivió su momento mas colorisda tras la victoria sobre Francia en 1870 y hasta la PGM. Empezando el siglo XXI la frecuencia de uso de los colores en alemán es similar a la de aquél período, aunque la paleta cromática es hoy mucho más diversa. El ruso usó con máxima fecuencia el color en la década de 1920, tras el triunfo de su Revolución (los comunistas promovieron en 1920 la reforma ortográfica del ruso, que seguramente está alterando los registros y puede que magnificando el incremento del uso del color; en cualquier caso sirvió para converger el ruso con las demás lenguas europeas). El bache de color llegó en la décadas décadas de 1970 y 1980, justo antes del derrumbe de la URSS. Viendo al gráfica es inevitable no sentir que, en 1980, el uso del color parece recuperar la senda y tendencia previa a la Revolución, que al cabo de sesenta años se habría quedado en... nada.



Mi parecer es que, con independencia del discurrir político de cada comunidad lingüística, el incremento en uso del color parece dar una cierta medida del capital político disponible, de la riqueza política. Las revoluciones liberales generan una multiplicación de ese capital, que a menudo es consumido en proyectos concretos. Por ejemplo, según esta interpretación, el proyecto político italiano de unificación nacional del siglo XIX habría consumido las energías políticas de Italia. En este sentido, la unificación habría sido empobrecedora, y quizá eso explica su debilidad estructural a lo largo del siglo XX. Italia habría sido construida sacrificando la resolución de otros muchos problemas políticos y, por lo tanto, desde un punto de vista político fue demasiado costsa, más empobrecedora que enriquecedora, más regresiva que progresiva. Lo mismo cabría decir de las repúblicas españolas, que pese a su voluntad de constituirse como revoluciones progresistas probablemente resultaban demasiado caros para el país, demasiado impositivas (en su sentido original), y por eso fracasaron. En cambio, no puede caber duda del carácter liberal de la Revolución Rusa. Y de ahí también su inegable éxito. Resulta indiscutible que comunismo no solo triunfó en Rusia sino que, a pesar de la dictadura en la que degeneró, dió a la URSS un capital político que la convirtió en superpotencia mundial. Por mucho que millones de personas fueran asesinadas o sometidas, otros muchos millones en todo el mundo se adhirieron de forma voluntaria al proyecto revolucionario comunista, que consideraban liberador.  

No puedo negar mi sorpresa por mis propias conclusiones, pero me gana su capacidad explicativa, econométrica, cinética, explicativa del discurso y el discurrir histórico. Y también me resulta muy atrayente su aparente amoralidad ideológica al juzgar la revoluciones americana y rusa igualmente liberales o regresivas las repúblicas españolas. O la lectura política que se infiere de las variaciones del uso de color en las guerras. Las guerras napoleónicas en Gran Bretaña, la guerra de Secesión o la SGM en los EEUU parecen haber liberado,al menos de un modo breve, una enorme energía política. En cambio, la PGM habría provocado el efecto contrario en Francia, consumiendo su capital político. En cualquier caso los efectos de las guerras exteriores parecen haber sido temporales y reversibles, salvo la SGM. 

Desde la SGM el capital político de occidente disminuyó hasta la crisis general de los años setenta u ochenta. Aparte de su dimensión internacional y cuantitativa (en dos o tres décadas la frencuencia en el uso del color se redujo a niveles del siglo XIX, cien años atrás) este proceso me interesa de forma especial porque coincide con la Pax Américana, ese breve periodo histórico que parece haber calado en la memoria de Occidente como el Camelot perdido, los años dorados, la era de los buenos emperadores, la era de los Antoninos al juicio de Gibbon. El tercio de siglo que siguió a la SGM está siendo convertido en un mito de bienestar perdido, una época en la que los trabajadores de Europa y los EEUU ganaron derechos laborales, en la que las empresas prosperaban en un entorno de estabilidad, en la que la prensa era libre y de calidad, en la que la hacer política era una actividad honrosa y en la que la sociedad confiaba en un futuro de prosperidad general, una esperanza que hoy parece una quimera. Pues bien, si atendemos a al interpretación política del uso del color, esta época fue súmamente empobrecedora y regresiva desde el punto de vista político. 

Mi interpretación es que la Pax Americana consumió el capital político acumulado en Europa y EEUU en un proyecto general de paz y progreso económico políticamente regresivo. Como en el caso de la unificación de Italia o las dos repúblicas españolas, el proyecto de la Pax Americana, con su doble vertiente de equilibrio internacional regido por una férrea política de bloques liderados por EEUU y la URSS y paz interna sostenida por el crecimiento económico y el reparto de beneficios sociales que hoy constituye el Camelot socialdemócrata,se pagó a base de un enorme coste político, que fue el de mantener las tecnologías políticas de principios del siglo XX,. Si la primera mitad del siglo XX liberalizó la democracia parlamentaria mediante la generalización del sufragio universal, es decir, la participación de todos los hombres y mujeres adultos en la democracia parlamentaria a través de los partidos de masas, la segunda mitad del siglo Occidente mantuvo sin cambios este sistema, hoy completamente desfasado. Las sociedades y los sistemas de producción y comunicación del siglo 2016 poco tienen que ver con los de 1945, pero las tecnologías políticas de participación de las democracias occidentales siguen siendo básicamente las mismas que entonces. 

Desde la crisis de los años setenta-ochenta, que dio al traste con el sistema de bloques y el contrato social que regía la Pax Americana, apenas algunas lenguas europeas han recuperado los niveles de uso del color de 1945. Si eso sirve en alguna medida como indicativo de nuestro capital político -y yo creo que sí-, no es de extrañar la presente frustración y disgusto general con el sistema de representación parlamentario de partidos, que si un día sirvió para liberalizar la política hoy es el instrumento de su secuestro e instrumentalización en favor de unas minorías cada vez más contestadas y rechazadas. 




sábado, 11 de junio de 2016

133. Color y política. Discurso y número.

¿De qué va todo esto del discurso y el número? 

Resumiendo: hay una co-relación entre la frecuencia de uso de las palabras y el valor que les otorgamos. 

Dicho de otra manera: Hay una co-relación entre significados y significantes. 

Dicho de otra manera: Hay una co-relación entre frecuencias de uso en el lenguaje y la medida del mundo. 

Bien pensado,sería extraño que no fuese así. Si no, ¿cómo podríamos expresar el mundo mediante el lenguaje?. Si el lenguaje no incorporase esa relación en ningún grado sería inútil como conocimiento. De lo que trata este blog, al menos desde hace un tiempo, es de cómo se articulan estas relaciones. 

Sigo, con color y política. 

De forma recurrente, en todo el mundo y desde hace siglos, los partidos políticos se identifican según colores. El color es el símbolo más obvio para agruparnos en bandos. En el siglo XVII, los soldados españoles vestían de blanco, el color de los borbones. En la Revolución Francesa, la tricolor se convirtió en la gran enseña nacional e internacional. En el siglo XIX, los liberales españoles se vincularon al morado, que heredó la II República. En la revolución rusa, lucharon blancos contra rojos...; pero incluso hace 20 siglos, en el Bajo Imperio romano, verdes y azules debatían a puños sus diferencias en el hipódromo y por las calles de Roma y Constatinopla. 

Así, a primera vista, los colores son una forma elemental de política, una política aguerrida, un poco hooligan, pero visto en perspectiva, son un signo de funcionamiento democrático, de un populismo no sé si incipiente o degenerado, pero sin duda democrático en tanto que hace partícipe al pueblo, a la masa. No encontraremos partidos de colores en la política medieval -salvo, curiosamente, en la rivalidad entre órdenes religiosas-, o en las luchas cortesanas. El color, presente como símbolo político, implica competencia ideológica, un cierto debate. 

Y ahí va. Resulta que desde hace tres siglos hay una correlación intermitente entre la frecuencia de uso agregada de nombres de color en seis idiomas inglés amaericano - AM, inglés británico - BR, español - ES, italiano - IT, francés - FR, ruso -RU y alemán-  GE) con los términos independencia, libertad y progreso, que son tres ideales políticos modernos muy genéricos. Las correlaciones están hechas a periodos de 25 años (los 25 siguientes al año señalado en la gráfica, de modo que, por ejemplo, el valor de 1850 es para el periodo 1850-1874).





Está claro que, de modo general, desde hace tres siglos la frecuencia de uso de los colores en Europa y América está cada vez más relacionada con palabras de significado político como independencia, libertad o progreso. Y lo más significativo, creo, de este hecho, es que haya ciertas fechas señaldas que forman picos en los que esa relación ha sido más acusada.

Cuando empecé a revisar estos resultados los iba viendo caso a caso (idioma a idoma), y esta intermitencia me parecía un problema, una debilidad en la hipótesis de relación color-política. Pero una vez reunidas las relaciones, sumadas todas ellas, pienso lo contrario: que la relación intermitente no es una debilidad en la prueba de relación, sino una evidencia de la naturaleza de esa relación. Este va y viene lingüístivo es connatural a los vaivenes de la historia, al mercadeo de las ideas y valores políticos. Lo que importa no es el valor de R2 en sí, sino la tendencia y la ocurrencia de los máximos y mínimos.


El primer pico (de R2 muy bajo pero ya evidente) se manifiesta entre el uso de colores y libertad en la Revolución Francesa. El segundo pico llega en 1800 con las guerras napoleónicas, aunando libertad e indepenencia.

Hacia 1850, o mejor, con las revoluciones de 1848 (la primavera de los pueblos) tiene lugar el primer pico de progreso y, enseguida, los nuevos máximos de libertad e independencia, ligados a los procesos unificadores de Italia y Alemania y el despertar de los nacionalismos (sometidos los pueblos por el pacto de imperios de Meeternich se levantaron como naciones).

Un segundo pico de progreso en 1900 (periodo 1900-1924) antecedió a los de libertad e independencia de entreguerras.

El cuarto periodo de máximos -acoplado ya el progreso a la independencia y libertad- aparece hacia 1950, en la época dorada de Pax Americana

Y el quinto y último llega en el fin de siglo (pico de 1980, periodo 1980-2004), quizá ligado al derrumbre del comunismo.

Color político y valor de uso.

Los economistas emplean la noción de valor de uso como medida del valor intrínseco de cada producto, mercancía o servicio. Sin embargo, en tanto que bienes económicos, la única medida posible de este valor de uso es el valor de cambio, que no tiene por qué ser el mismo que el valor de uso. Un ejemplo evidente de esto son el agua o el aire, cuya utilidad son máximas pero no su valor por culpa de su disponibilidad o de su intercambio ajeno al mercado. Este problema convierte el valor de uso en un concepto filosófico sin utilidad práctica en sí mismo. En realidad los economistas que se empeñan en dotar a los bienes de un valor de uso son engañados por el ideal filosófico del utilitarismo, que otorga una coartada moral a la economía al igualar el bien común al sumatorio de los bienes individuales.

En la lengua, sin embargo, el valor de uso -en tanto que frecuencia de uso- es enteramente congruente. Existe una correspondencia plena entre el valor de las palabras y su utilidad, es decir, la medida con las que las usamos. En las coloridas gráficas de debajo, por ejemplo, descubrimos ver el valor de uso de los 13 colores más usuales en inglés americano y británico (arriba frecuencia de uso total; abajo uso relativo de los distintos colores).


El valor de cambio, por supuesto, nos dice cómo se relacionan las palabras, por ejemplo, colores y términos políticos.

Sean cuales sean los correlatos históricos que yo elija para explicar la relación entre uso de los colores y la política, lo que Ngram nos dice es que el valor político del uso de los colores no ha dejado de crecer en todos los idiomas al aumentar su relación con términos tan inequívocamente políticos como libertad, independencia o progreso. En suma, para las seis lenguas (siete casos, contando el inglés americano y británico) los últimos máximos de R2 están en 2,5, lo que significa un R2 medio de 0.35. Ahora solo necesitamos una comparación, una escala. ¿Es un R2 de 2,5 signo de una relación potente o irrelevante? ¿Es un R2 de 2,5 un valor de cambio alto o bajo? Pues aquí una respuesta:

Nada más obivo que, cuando hablamos de colores, hablar de color. Esta relación nos parece evidente, primaria, fundamental. Pues bien, el R2 de la correlación media a 25 años de 1700 a en los seis idiomas es de 2,7, variando desde 1,49 a 3,9.


El valor de cambio -a diferencia del valor de uso- es relativo, claro, pero lo que nos dice Ngram es que, hoy, los colores han alcanzado un valor uso político comparable a su obvio valor cromático.




domingo, 10 de abril de 2016

132. Los orígenes cristianos del Nuevo Orden Mundial. Trasteando la Historia en Ngram y la wikipedia.

Por curiosidad (la causa primera de los males de este mundo) abrí la wikipedia a ver qué ponía del Nuevo Orden Mundial y por desconfianza (que si no es la causa segunda, seguro que está entre las cinco primeras) fui a Ngram a comprobar si lo que ponía wikipedia era cierto: que la expresión New World Order fue usada por primera vez en los 14 puntos de Woodrow Wilson en los que se diseñaba la Sociedad de Naciones. 

Por lógica sé que siempre hay una primera vez, pero por experiencia sé también que esta primera vez suele remitirse a alguna otra vez anterior. Vamos, que en la Historia las primeras veces se repiten y repiten hasta que cuajan, y ya, sí, aparece una segunda y una tercera, etc. 


A lo que iba. Ngram confirma que que el New World Order se fraguó en la Gran Guerra del 14, pero mucho antes de que Wilson redactara sus famosos 14 puntos; en realidad tan pronto como se inició la guerra, en 1914, la base de datos American English de Ngram registra un aumento exponencial de uso de New World Order que llega a su máximo en 1919.

En la base British English de Ngram, esto es, en Gran Bretaña, la expresión New World Order irrumpió en 1918 y alcanzó un primer máximo en 1919. De cualquier modo, el NWO fue mucho más popular en US que en UK,al menos hasta la WWII, cuando el interés por alcanzar un verdadero orden mundial se convirtió en pura necesidad. UK llegó a un nuevo pico de interés por el NWO en 1940-1942 y en US el pico de citas fue en 1942, ambos con una magnitud que eclipsa el pico de 1919. Este ansiado NWO comenzó a tomar forma (y nuevos nombres como UN, por ejemplo) a partir de 1943, con la conferencia de Casablanca y siguientes acuerdos aliados, de modo que fue desapareciendo de los libros. Pero lo más interesante es que, como muestra el registro Ngram, el paralelo ascenso de third world war evidencia que el NWO se gestaba con la intención básica de evitar una 3ª Guerra Mundial. 

Así, que el Nuevo Orden Mundial lo que refleja es, en efecto, un desorden mundial, un vacío de poder, una amenaza de caos. La tercera ola de interés por el NWO, que todavía estamos viviendo, llegó, tal y como la wikipedia cuenta, con el colapso de la URSS, en 1989. De todas formas, lo de nuevo desorden mundial no es invento de Putin, como asegura wikipedia, pues Ngram rastrea su uso en inglés desde 1991.

Los orígenes cristianos del New World Order

Bien por la wikipedia, pues... en líneas generales. Pero faltaban unos casi imperceptiples picos anteriores a 1914 que señalaban un uso previo del New World Order. Y en la búsqueda de libros anteriores a esa fecha aparecen artículos en revistas cristianas como esta, de 1894, o esta de 1904, o este otra reseña de 1901 en The Misionary Review of the World, sobre el libro The Affirmative Intellect:


Vale la pena reproducir los textos que entresaca la búsqueda de Google Books:

.. show that Christianity in its broadest aspect is simply the attempt of supersede the old world social order governed by economic necesity and external authority, by a new world order governed by the human ideal - the faith of the affirmative intellect. 

... Christianity is no longer seen as more ecclesiaticism, but as a nuew world-order, of which Americanism is the foreshadowing: the University broadened and democratized, the center: the affirmative intellect-the intellect that creates, inhabited, leads-is the dominant force. The part to be played by ten Protestant Episcopal Church its os special interest...

Excepcionalismo americano en estado puro!

Pero por si hace falta, para que nadie dude de as fuentes religiosas en las que bebe la política americana (toda política en realidad, también la española, y la francesa, y la rusa, y todas, cada una según su propia tradición) dejo este artículo de 1919 -el año de los 14 puntos de Wilson- publicado en la revista The religious outlook, editada por Association Press y titulado: Christian Principles Essential to a New World Order.

Pero hay más...

Los orígenes alemanes de los EEUU.

Dicen que uno de los secretos mejor guardados de París es que llueve; ¡a manta! Pues el secreto mejor guardado de los EEUU es el de sus orígenes alemanes.


Puede que el excepcionalismo americano tiene su origen en los puritanos anglosajones, pero los revivals del siglo XVIII y XIX no habrían existido sin la emigración alemana.

Voy al grano. Según Ngram, la expresión Nuevo Orden Mundial sólo tiene antecedentes en alemán (Neue Weltordnung), rastreables durante todo el siglo XIX.

Es decir, aunque en el siglo XX los alemanes se interesaron por el Nuevo Orden Mundial de un modo parecido al resto del mundo, su universo cultural ya conocía de sobra ese concepto. Más aún, en mi opinión, fueron los emigrantes alemanes quienes mantuvieron latente esa idea en los EEUU para que Wilson pudiera expresarla en forma política precisa en 1919.

Y para terminar, porque en algún momento hay que hacerlo, aquí dejo el nuevo orden mundial en español, francés, italiano y ruso. Vale la pena pararse un rato y comprobar las sutiles diferencias de éxito de la expresión en cada idioma.





domingo, 3 de abril de 2016

131. Estimación del voto a partir de búsquedas en Google. 01/07/2016. Analizando el desastre: ¿qué pasó?

01/07/2016. Analizando el desastre: ¿qué pasó?

Salvo con el PSOE, fallé ¡por 3 a 5 puntos! arriba o abajo con todos los demás partidos: 29,8% le di al PP y sacó 33,03%; 8,9% a Cs y sacó 13,05%; 25,9% a UP y sacó 21,09%!!! Un completo desastre. ¿Qué pasó? 

Aviso: con ¿qué pasó? no me pretendo averiguar por qué  los partidos no sacaron lo pronosticado, sino por qué fallaron mis pronósticos. 


Bueno, para empezar tenía un pequeño error en la hoja de cálculo, pero con eso explico 0,7 puntos de más a UP. Lo cierto es que comparando los resultados del 26J con la correlación que preparé tras el 20D y que (con algún  ajuste) era el que venía usando, tenemos lo siguiente:


Respecto de las búsquedas relativas en Google en la semana antes de elecciones (o en el periodo de sondeos CIS) PP ganó casi 6 puntos en intención de voto, y Cs 5 ptos; PSOE está 1 pto por debajo y UP sacó como poco 2 puntos más de lo que le corespondía si hubiera ido solo, aunque 1,5 ptos menos que lo que debería atendiendo a la suma simple de búsquedas IU+Pod (cruz verde en primer gráfico). Así que lo que tengo, aparentemente, son dos partidos que se ajustan más o menos al comportamiento registrado (PSOE y UP) y otros dos que se alejan obteniendo muchos más votos (PP y Cs).  

En este otro gráfico podéis ver las previsiones directas de los ajustes de arriba con los resultados del 26J.

Está claro que tanto PP como Cs sacaron mucho más de lo previsto, y PSOE y UP algo menos. 

(En realidad, los ajustes tienen un problemilla añadido, y es que la suma de las previsiones de los cuatro partidos es apenas un 81% del voto total, cuando la verdad es que los 4 partidos mayoritarios concentran casi el 90% del voto en unas generales, así que hay ahí unos 8-9 puntos añadidos que repartir, y que yo repartí en función de las desviaciones del 20D; este arreglo me fue bien para el PSOE (que dejé igual) y un poco bien para el PP (que subí 3 ptos) y un poquito bien para Cs (al que añadí +1 pto), acercándolos así a sus resultados del 26J, pero con este arreglo también añadí 3 ptos a UP, y eso no funcionó; al contrario UP sacó 1,5 ptos menos de los previstos). 

Parte del desfase del PP podría ser explicado en la minusvaloración de las previsiones del CIS. Salvo en las europeas de 2014, que tal vez son una excepción (un castigo simbólico de sus votantes, que en el fondo no se toman en serio lo del parlamento Europeo), en los últimos 4 años el PP ha sacado mejores resultados en las elecciones que los pronosticados por el CIS (respecto de las búsquedas), justo lo contrario que el PSOE, que en estos cuatro años sacó resultados algo peores. 


Para Cs, en cambio, no tengo indicación alguna de lo ocurrido pues su comportamiento. En diciembre de 2015 las búsquedas de Cs en Google fueron del 25,9% del total y sacaron un 13,93% de los votos. En junio de 2016 fueron el 14,8% y sacaron el 13,03% de los votos. Las búsquedas de Cs se hundieron inmediatamente después del 21D y no se llegaron a recuperar nunca, pero sus votos parecen haberse mantenido. No tengo explicación alguna para esto.

PSOE y UP, aunque sacaron menos de lo previsto, están dentro del error esperado, que era de unos 2 ptos por partido.
En resumen, así es como quedan los ajustes al incluir los datos del 26J:


Se reduce significativamente el R2 de PP y Cs, lo que indica que fueron estos partidos los que mostraron un comportamiento electoral anómalo (al menos, en lo que respecta a búsquedas y votos) y no el PSOE ni UP.  

La izquierda sacó los votos esperados o un poco menos; la derecha muchos más. Algunos analistas creían que tendríamos menor participación el 26J por cansancio del electorado, pero este cansancio parece haber afectado solo a la izquierda, no a la derecha. 

Por qué la media de las encuestas no detectaron este cansancio y dieron un resultado (salvo para Cs) tan próximo a mis propias previsiones a partir de las búsquedas (en especial la israelita de Forta-TVE), es algo para lo que no tengo explicación. Creo que ellos tampoco.






26/06/2016. Hoy es el día. 


Dos diferencias sustantitvas de mis pronósticos a partir de búsquedas en Google y la generalidad de las encuestas: 

1.- Doy a PSOE el 22 %, lo mismo que sacó el 20D y unos dos puntos por encima de generalidad de las encuestas, pero dos puntos que en diputados separan el ser (mayoría con UP) del no ser. That's the question. 

2.- El 21-D las busquedas de Cs en Google cayeron de forma estrepitosa y no se recuperaron hasta hoy, lo que en traducido votos ha supuesto para Cs un porcentaje del 5-10%. En estos seis meses Cs no se ha movido de ahí, aunque las encuestas no han dejado de darle un generoso 18-15%. Siempre supuse que las búsquedas se recuperarían algo hacia el final del periodo y que las empresas de demoscopia rrebajarían la sobrevaloración de Cs hasta converger ambos valores, y aunque mis valores y los de las encuestas se han acercado, no han convergido. 

Ésta es mi mayor curiosidad hoy: ¿sacará Cs menos del 10%, como parece extrapolarse de las búsquedas o un 14 % como le dan las encuestas? En unas 12 horas, lo sabré. Nervios. 

Y estos son las últimas previsiones, hechas con las últimas medias semanales.


Y éstas las búsquedas y evolución del voto diario a lo largo de estos seis meses:




24/06/2016. Esto ya no lo mueve ni el Brexit

Pues el pronóstico para hoy, que es prácticamente calcado del de hace tres días. Los cambios son más aparentes que reales, pura incertidumbre.




21/06/2016. Más ajustes.

He tenido que hacer otro retoque porque me salían unos diez diputados más de la cuenta. Al final, ha sido salomónico: dos menos a cada.


Donde más me separo de las encuestas es en Cs, pero es que llevo así desde diciembre de 2015. Ya sobrestimaron a Cs en las pasadas elecciones, ¿volverá a suceder?

Cinco días.

19/06/2016. Pequeños reajustes.

No me enrollo. Así va Verdún.



15/06/2016. ¿Se puede ganar Verdún?


No es por quitarle valor al momento, que lo tiene, pero parece que aquí no pase nada. Semana a semana, pese al enorme desgaste de partidos y candidatos, las variaciones son mínimas. 




Verdún.

Hay una tendencia en el juicio sobre la PGM que entiende la guerra de trincheras como una ratonera y cree que todas las grandes batallas de esa guerra estaban destinadas al fracaso, que existía una cierta incapacidad intelectual en el Estado Mayor de ambos bandos para entender las circunstancias  tácticas y estratégicas de la guerra moderna, que seguían instalados en planteamientos del siglo XIX y que por eso, en cuatro años de guerra ninguna ofensiva del frente occidental alcanzó sus objetivos. Según esta visión, no es que los alemanes fracasaran en Verdún por las circunstancias de la batalla, sino porque estaban fatalmente condenados a fracasar. 

Salvando las distancias entre contendidentes y demás circunstancias, estamos como en la PGM, todos atrincherados y peleando a muerte en una guerra que ninguno parece saber no ya como ganar, sino cómo resolver. Con eso cuenta Rajoy, el gran jugador a la chica. Rajoy espera que nada se arregle y que el desastre se eternice para ganar por puro agotamiento. 

Lo cierto es que Alemania/Podemos no puede superar a los aliados. Como Alemania, Podemos tiene que vencerlos uno a uno para obligarlos a desistir y terminar la guerra con una paz negociada. La Rusia zarista/PSOE era el enemigo más asequible y pronto los superaron en el frente del este. Ganada la ventaja en ese flanco, en vez de intentar la aniquilación de los rusos (como algunos creen a toro pasado que hubiera sido lo mejor) los alemanes decidieron que era el turno de inflingir una gran derrota a su verdadero enemigo: Francia/PP. La solución que ingeniaron fue Verdún. Tomando Verdún, los alemanes humillarían al ejército francés y romperían el frente occidental en dos. Superado de este modo en el frente occidental como el frente oriental, los aliados se verían obligados a negociar la paz con Alemania y hacerle un sitio en el gobierno del mundo. 

Verdún, por supuesto, es el pico de diputados que decide la mayoría para la derecha o la izquierda en el Congreso de Diputados. Ni PP+Cs (164), ni PSOE+Pod (159, incluyendo el imperio Austro-Húngaro de Confluencias y Mareas) lograron esa mayoría decisiva de 176 diputados. El resto de diputados estaba demasiado divido entre turcos y balcánicos (o sea, IU y nacionalistas varios) como para poder contar con ellos. 

Según las búsquedas de Google, ahora que Podemos ha agregado a los turcos (IU) a su Liga de Imperios Confluentes, UP ronda el 26 %. El PP, cañetes aparte, está estable en torno al 30 %. El PSOE anda por el 22 % y Cs va alicaído por el 9%. 

Todas las cábalas de los partidos están hoy centradas en saber en cuántos diputados sacan por provincia con lo que tienen. Calcular eso con datos de búsquedas de Google puede ser un dolor de cabeza, pero se puede hacer más rápido calculandolo para toda España, teniendo en cuenta las trampas de la Ley Electoral de 1977. Aplicando los resultados de las últimas elecciones, con una aproximación potencial (calculada para PP, PSOE, Cs, Pod y Pod+confluencias), tal que así..


..nos ponemos en el siguiente resultado:



Total, que UP+PSOE (185 diputados) están en disposición de nombrar presidente. 

Yo creo que este es el Verdún que planea Podemos, y si no me equivoco mucho van con el margen justo, de dos puntos. Con 25 % y 21 % de votos estarían en 175 diputados. El acierto en el cálculo de votos a partir de búsquedas en Google es del 90% entre los cinco partidos (hoy cuatro) de modo para el peor de los casos estarían en 154 diputados. (más o menos cada punto arriba o abajo son seis diputados para los partidos por encima del 20 %). 

Quedan once días. 



09/06/2016.Ruido electoral.


Empieza la campaña y los partidos intentan llamar la atención. El primero fue Cs, que con su anuncio antipodemita llegó al 40 % de búsquedas en Google. Cuatro o cinco días por encima del 20% y todavía está aterrizando en los niveles previos. Veremos si le sirve de algo. Luego vino la bachata o como se llame del himno del PP, más breve, pero que lo puso también en el 40 % de búsquedas, y ahora le toca el turno a Podemos con su programa ikeal, con el que llega al 60%. Incluso IU tuvo su pico de interés en su bodorrio con Podemos.
He señalado otros picos de interés de los partidos, y todos añaden un 20 % poco más o menos, pero antes o después los partidos vuelven a donde estaban. No parece que estos golpes de efecto en corto tengan mucho alcance a largo, pero ya no estamos en el largo plazo, sino en campaña, o sea, a las puertas. Y así se traducen las búsquedas en votos.


Los picos de búsquedas generan un cierto ruido en la estimación de votos, pero aún con toda esa incertidumbre y ruido, creo que la media semanal sigue siendo una buena aproximación. 


Pues así queda, el PP casi en el 32% y Cs rozando el 10 %; UP aguantando el tipo por encima del 25 y el PSOE que lo levanta cabeza y ya está por debajo del 22%.

Si atendemos a la partida de nuevo y viejos jugadores, que es la que a mí me interesa, seguimos sin avances, los ciejos no bajan del 50% y los nuevos no suben del 40%.




28/5/2016. Estimación del voto a partir de búsquedas en Google. ¿Cuánto suman IU+Podemos?


Ya nadie parece dudar que Pod+IU van segundos y que PSOE es tercero. Pero, ¿cuánto suman IU+Pod?

En la última actualización, del 12/05, sumé las búsquedas de IU a las de Podemos y calculé el conjunto aplicando el ajuste de Podemos. Asociada (o absorbida) por Pod, IU parecía despertar de repente un interés semejante al de Podemos y sus búsquedas se multiplicaron (círculo), de modo que parecía tener sentido aplicarle el mismo ajuste:

Pasada la novedad, sin embargo, las búsquedas de IU parecen haber vuelo al nivel anterior. Así que si sumo las búsquedas de IU+Pod y le aplico a la suma la conversión en votos de Podemos:


Las aguas vuleven a su cauce, como es normal, pero.. ¿aquí no ha pasado nada? El efecto de la integración desaparece al cabo de unas semanas.Es como si IU no aportase nada a Podemos, lo que tampoco me parece creíble. De hecho, aunque ligero, sí hay un incremento de búsquedas de Podemos gracias a Unidos Podemos y este incremento es prácticamente igual a las búsquedas de IU, como se ve muy claro en los registros de búsquedas de los últimos 7 días y 30 días.


Tiene toda la lógica del mundo que con la integración de IU y Pod, la suma de votantes modifique la relación búsquedas/votos. Así que lo que hago es:
1.- calcular los votos de IU a partir de las búsquedas de IU como siempre,
2.- restar las búsquedas de IU a las de Podemos (para no contar dos veces la aportación de IU a UP)
3.- calcular los votos de Podemos a partir de 2
4.- sumar 1+3

El resultado:


Las aguas vuelven a su cauce, sí, pero necesariamente debe ser un cauce más alto. Y ahí está. El sorpasso es clarísimo y Unidos Podemos amenaza directamente al PP.

Esos rebotes del PP en las últimas semanas ¿son de verdad o volverá al 29%? ¿Le servirá al PP su discurso del miedo para subir un poco y despegarse de Unidos Podemos? Pronto podremos saberlo, pero mientras tanto esta es la foto fija ahora mismo (media última semana):


Podemos ha demostrado ser un buen sprinter en las campañas. ¿Logrará como UP alcanzar al PP?



12/05/2016 ¡Podemos lo ha vuelto a hacer! Han roto el punto muerto del 20-D.

Los de Podemos lohan vuelto a hacer. Han roto el punto muerto que traíamos desde diciembre de 2015. Lo vemos en las búsquedas de Google


Dede mediados de abril, las búsquedas de IU no han dejado de crecer a cuenta de la dichosa confluencia. IU está que se sale. Si calculo las búsquedas en votos con las equivalencias del 20D, esto es lo que sale:

Pero, por supuesto, esto no es así. Iu no sube al 10 % de votos por unirse a Podemos. Lo que ocurre es que, IU ha sido absorbida por Podemos y ahora sus búsquedas relativas se han puesto al nivel de Podemos. Lo que hago, pues, es sumar las búsquedas de IU a las de Podemos..

Y, ahora sí, calculo los votos con la correlación de Podemos:

Bueno, pues ahí lo tenemos, el sorpasso ya ha sido y Podemos apunta al PP. Veremos si aguanta el tirón. 

Por el momento, que la cosa ha pegado un vuelco lo prueba que, gracias a IU, por primera vez desde diciembre de 2015, PP+PSOE han vuelto a caer del 50 % de intención de voto. 


Y esta vez el principal afectado no es el PSOE, sino el PP. Aquí tenéis la situación para la última semana:



Otros: 22%!! Esto significa que hay nuevo espacio de juego.

No me digáis que la cosa no se pone interesante... al fin!!

(Por cierto, como veis, según Google Cs no levanta cabeza... y lleva ya seis meses así...)


Estimación del voto a partir de búsquedas en Google. Todo igual. (Publicado 3/4/2016)


Según las búsquedas de Google, todo sigue que hace mes y medio, cuando hice el último seguimiento.
Las primeras semanas y, sobre todo, el intento de Sánchez provocaron pequeños terremotos de atención, pero tras una semana o a lo sumo diez días todo vuelve al nivel de equilibrio en que quedó tras el 20D.
En lo que más discrepa Google con las encuestas que se están publicando es con Cs. De nuevo le dan muchísimo más de lo que Google, y como ya pasó antes de las elecciones, no me creo nada.

En definitiva,PPSOE y Cs+Pod en punto muerto.


Aunque es muy posible que sea ya la única persona en España que ve las cosas desde esta perspectiva. Todos, empezando por Pod y Cs están por enfrentar a estos dos partidos. Y sin embargo... Son la única alternativa al PPSOE, eso sí, anclada y algo resentida desde el 20D.

En fin... Esto es lo que hay en este abril que comienza: